TERESA URREA

La Santa niña de Cabora.

Fecha y lugar:
México 1873 – Clifton, Arizona, Estados Unidos 1906 (México).

Biografía:
Desde temprana edad se manifestó como alguien diferente, una enfermedad (sufría ataques catalépticos) y su extrema sensibilidad con facultades videntes y curativas se vinculaban además con una relación especial de conexión con la naturaleza aprendiendo a trabajar con plantas medicinales mientras soportaba malos tratos y parece que abusos. Destacó por su poder sanador utilizando las manos y posteriormente a través de sus actitudes como médium. Era hija ilegítima fruto de una violación a su madre Cayetana Chávez de origen yaqui o tehueco de Sinaloa con solo catorce años por parte de su patrón el  hacendado Tomas Urrea. Teresa fue una mujer de frontera que vivió entre lo real y lo irreal, en un momento histórico crucial tanto para México como para Estados Unidos. Se sabe que la libertad mediante la cual se expresaba a nivel político y contra la iglesia católica le otorgaron un carisma especial y cualidades de liderazgo en el contexto del momento. Desde el arraigo a la tierra como indígena al desarraigo de quien no encuentra  su lugar, la vida de Teresa se desarrolló pasando por Sonora, Arizona, Texas y California, un área que los chicanos llaman Azlán una zona mítica de donde provienen los aztecas.  Así mismo se la asocia con la revolución mexicana siendo una persona decisiva en  la política y durante las insurrecciones en Chihuahua y Sonora a finales del siglo XIX posicionándose para la recuperación de las tierras de los indígenas apoyando a diversos grupos étnicos de Chihuahua, Sonora y Sinaloa.

Todas las biografías de Teresa cuentan que pasó gran parte de su infancia en el pueblo de Aquihuiquichi, Sonora, en compañía de su madre y una tía, donde su padre y la esposa de éste se habían trasladado a residir en 1880. Su padre la reconoció legalmente como hija en 1888 llevándosela a vivir con él al desaparecer su madre y tomando el nombre a partir de ese momento de Teresa Urrea. Dos años después, en 1890, se produjo una situación especial que supondría una inflexión en su vida y sobre todo en su fama de santidad, sufrió un ataque de catalepsia, estado en el que quedó  durante catorce días. Pensando que había muerto, su padre preparó el funeral, y cuando era velada volvió en sí. La noticia de su “resurrección” causó estupor y se extendió por toda la comarca cercana, tanto de Sonora como de Chihuahua.  Su relación con el movimiento espiritista del XIX  se confirma por contactos diversos con espiritistas de México y Estados Unidos. Además muchos estudios históricos la vinculan a los acontecimientos de Tomóchic (1892), cuando las fuerzas porfidistas mataron a toda la población e incendiaron el pueblo, por la negativa de los tomochitecos a aceptar cualquier ley que no fuera la de Dios y de la santa de Cabora. 

En un momento el Gobierno de Porfidio Diaz la culpabilizan de instigar levantamientos revolucionarios, por ello con 18 años  fue arrestada el 19 de mayo de 1892 y enviada (junto a su padre) al exilio en Estados Unidos donde continuó curando y siendo influyente sobretodo entre la comunidad hispana. Allí un matrimonio fracasado con el minero Guadalupe Rodriguez, quien trató de asesinarla por orden del gobierno mexicano, pone un nuevo punto de inflexión a su vida. Luego, una compañía médica la contrató a modo de comercial para mostrar sus habilidades curativas en todo el territorio de Estados Unidos, en Europa y el Medio Oriente, pero el proyecto no funciona. Estando en California en 1901, Teresa, quien nunca logró dominar el inglés, le escribió a su amiga Juana Van Order, pidiéndole que le enviara a uno de sus hijos como intérprete. Es así como aparece en su vida John, quien ya tenía 19 años. Entre John y Teresa se inició una relación sentimental y durante su gira médica visitaron San Francisco, California, Nueva York y San Luis para luego regresar a California. Vivieron por algún tiempo en un barrio mexicano de Los Ángeles, California donde Teresa estuvo estrechamente vinculada a grupos de obreros anarquistas y socialistas.  La pareja tuvo dos hijas,   Laura nacida en 1902 precisamente el mismo año en el que murió don Tomás Urrea y  en 1904 Magdalena.
Un incendio intencional del cual los trabajadores responsabilizaron a los detectives al servicio del gobierno mexicano que perseguían a los opositores, devoró la casa de los Van Order Urrea en Los Ángeles. Después de aquel incidente Teresa y sus hijas se mudaron a Clifton, donde ella invirtió sus ahorros en la construcción de un dispensario para atender a los mineros mexicanos y negros para quienes no había servicios sanitarios, y que constantemente enfermaban de tuberculosis y silicosis. Al poco tiempo la propia Teresa se contagió de tuberculosis, aunque parece que su muerte se debió a neumonía. Ella fue sepultada en el cementerio católico de Shanon Hill. Sus hijas estuvieron por algún tiempo bajo el cuidado de los compadres de Teresa, Fortunato y Mariana Avendaño, siempre con el apoyo de John Van Order que jamás las desatendió.

Causa de la muerte:
Murió de tuberculosis en Clifton, Arizona, el 11 de enero de 1906.

Ubicación:
Al principio el propio rancho de su padre se convirtió en lugar de culto y peregrinación. Cabora, México.

Milagros:
Curaba ya en vida.

Iconografía:
Diferentes fotos la reflejan cambiante.

Mas info:

Newell, Gillian ¨Teresa Urrea: ¿Una prechicana? Retos de la memoria social, historia y nacionalismo de los chicanos de los Estados Unidos¨. Frontera Norte, julio – diciembre, año/ vol. 14, número 028 Colegio de la Frontera Norte, Tijuana México. 

Dare, Helen, “Santa Teresa, Celebrated Mexican Healer, Whose Powers Awe Warlike Yaquis in Sonora, Comes to Restore San Jose Boy to Health”, en San Francisco Weekly Examiner, 26 de julio de 1900, n.p. 

Domecq, Brianda, La insólita historia de la Santa de Cabora, Mexico, Planeta, 1990. Hijo de ahuizote, El, “Lo de Tomochic”, México, 20 de noviembre de 1892a, p. 7.